0. El Trayecto
El trayecto empezó hace dos meses cuando la Mony tomó mi mano para comprar el boleto de avión. Ella trabajó años en aviación y le sabe muy bien, y yo soy muy nerviosa para eso porque alguna vez compré boletos invertidos o con fechas mal. Al principio solo iría por los 2 meses de calor y luego me dijo la Ivette que allá es bonito el otoño y esos dos meses se convirtieron en 4; así que los planes cambiaron en cuestión de logística, pero mis planes no siempre son los planes de Dios y yo solo sigo el camino amarillo.
El procedimiento en casa para empacar es muy sencillo, yo elijo de mi guardarropa todo lo que me quiero llevar, la Mony autoriza "outfits" y cantidad y me ayuda a empacar porque también tiene muy buenas habilidades en eso. Nicole vino a mi casa a echarnos porras. La misión ahora era muy importante porque tenía que poner 23 kg máximo en una maleta y 10 en la otra. Digamos que el 95% de mis elecciones fueron autorizadas y solo tuvimos que hacer un cambio de cosas de maleta a maleta por el peso. De hecho fue muy fácil porque tenía 2 kilos en frijoles de "carnes en su jugo" que fueron perfectos en ese cambio.
La mañana del miércoles 02 de julio fue muy rápida, tenía esta sensación de dejar todo perfecto, de que no se me olvidara nada y que tuviera tiempo de desayunar y sobre todo dejar los trastes limpios por eso de los bichos. Mi hermano Chato llegó un poco después de las 9 de la mañana y yo ya estaba en modo angustia porque le había dicho que si por favor llegaba un poco antes de las 9, pero me calmó al momento y todo bien. Nicole y Héctor salieron a despedir a la Tía Thaly. Simplemente me encanta que me despidan en la puerta porque es algo que mis Papás hacían siempre, sobre todo mi Mamá cuando me visitaba en Monterrey, Guadalajara o CDMX en el verano. La Doñita se levantaba temprano para hacerme un sándwich con chile chipotle y despedirme en la puerta para el trabajo.
El camino al aeropuerto se pasó muy rápido platicando con mi hermano de varias cosas de familia y tras las bendiciones entré a documentar. Le pedí que se quedara un rato cerca del lugar por si tenía que sacar algo del equipaje. Todo fue normal y le mandé mensaje.
Ya en la sala de espera sentí que por fin empezaba esta travesía, un nuevo comienzo, una nueva forma de vivir lejos de mi hogar, con la ilusión de volver a construir y descubrir experiencias como lo he hecho varias veces. Me tomé un par de fotos para enviar a mis amigos y oficialmente decir adiós. Sobra decir que me compré una playera para la ocasión de color rojo de los venados que dice Mazatlán en blanco. Mi intención era llegar con mi amiga y decirle: "te llegó un paquete de Mazatlán".
En la sala de abordaje recibí dos regalos inesperados. Primero me encontré con un ex compañero de la preparatoria que se llama Pino. Platicamos solo un poco y algo que me dijo fue: ni por asomo vayas a decir en migración que eres artesana. También me dio un par de ideas para hacer de este lado dado que él tiene buena parte de su vida viviendo en Nueva York. Después me encontré con Rebeca, amiga de mi hermano Héctor de Delta y eso para mi fue un milagro porque he de confesar que iba un poco nerviosa por la entrevista de migración y la conexión de aviones en Atlanta. Saber que ella iba en el mismo vuelo y que podría acompañarme me dio mucho alivio y me sentí acompañada; sin embargo cuando me bajé del avión no la vi y seguí las señales hasta migración.
La entrevista fue rápida y puedo decir hasta divertida. Elegí la fila de una persona que se veía latino y si, hablamos en español. Me preguntó a que venía, por cuánto tiempo, a qué me dedicaba, cuántos clientes tenía y ante una de mis respuestas que venía de viaje de 50 años, me dijo que no aparentaba esa edad.... iiiiiiuuuuuuu.... me dijo, yo tengo 52 y no me veo como Tú... jajajja.. Salí con permiso de 6 meses y bien volada de la entrevista que tanto temía.
Rebeca me encontró en el área de maletas y ya me dijo lo que seguía, dejar la maleta e ir al área de revisión para entrar de nuevo al aeropuerto. Ese aeropuerto es inmenso, transita muchísima gente, neta que parece centro comercial en domingo de calor mazatleco. Primero pasé por un área en donde un bonito perro te olfatea mientras pasas y luego por los rayos x de las maletas. Cuando pasó la mía la hicieron a un lado y tuve que esperar a que la persona la tomara y me preguntara si era mía y al yo asentar la abrió e inmediatamente se fue directo a los frijoles y me dijo que no lo podía llevar arriba en el avión que porque podrían explorar. Yo le dije que venía de un vuelo de 2 horas y que no había pasado nada, pero nel, se negó rotundamente y vi como se remojó los bigotes cuando le dije que se los dejaba y que no iría a documentar.
Ya adentro de nuevo procedí a tomar un tren hacia la sala de abordaje que decía mi App. Fue muy fácil hacerlo porque mis años en la CDMX me respaldan. Caminé hacia la sala y ya ubicada procedí a buscar dónde comer y cómo esto es lo más cercano a sueño americano, decidí hacer mi primera comida en McDonald's. No muy buena, pero llenadora.
El avión era muy pequeño y lo que noté desde al sala y al subirme es que la mayoría de las personas eran blancas, no se veían muchos migrantes y me pregunté si mi experiencia con la multiculturalidad se iba a ver mermada por la región a la que llegaría.
Y si, después de 2 aviones, 3 aeropuertos y 12 horas de travesía, llegué a Kinsport, Tennesse donde Ivette y Jessica ya me estaban esperando con un gran abrazo y con unos gritos que solo nosotras podemos darnos el lujo. En pocos minutos ya estábamos en casa, pero como aquí son 3 horas de diferencia, procedimos a dormir...
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